Antoni Amatller Costa provenía de una estirpe de agricultores de Molins de Rei, que podemos remontar hasta el siglo XVI. En tiempos de la Revolución Francesa, su abuelo Gabriel Amatller i Mas (1768-1830), el más pequeño de los ocho hijos de un agricultor acomodado de Molins de Rei, se iría a buscar oficio a Barcelona, una ciudad rodeada todavía por las murallas. El 5 de junio de 1794, ya como ciudadano de la capital y constando como a chocolatero, se casó con Antonia, hija del también chocolatero Domingo Ràfols. Poco después abriría su propio obrador artesanal en una casa alquilada, en la que también vivía, en la calle Manresa, muy cerca de Santa María del Mar. Pese a que eran tiempos difíciles debido a las guerras napoleónicas, el negocio prosperó y muy pronto pudo adquirir la propiedad de su domicilio.


A la muerte de Gabriel en 1830, el negocio pasó a sus dos hijos, Antoni (1812-1878) i Domingo (1814-1877) Amatller Ràfols. Juntos continuaron expandiendo la empresa en aquella Barcelona todavía ahogada por las murallas, pero que ya empezaba a manifestar los primeros signos de la revolución industrial (ferrocarril Barcelona-Mataró, 1848 / chimeneas de Poble Sec). Ellos también participarían en este proceso que transformaría la ciuda, construyendo una primera fábrica para unos cincuenta trabajadores. Pueden ser considerados, así, como coprotagonistas del movimiento que conseguió la aprobación del decreto de derribo de las murallas (27 de junio de 1843) y después la puesta en marcha del plan Cerdà para el ensanche de Barcelona.

Rosend Nobas:
retrato de Antoni Amatller Ràfols


Guesdon

decreto del 27 de junio de 1843

decreto del 8 de julio de 1843

Ildefons Cerdà : proyecto de reforma y ensanche de Barcelona

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